Los principios físicos que soportan esta técnica permiten su aplicación en campos tan diversos como el aislamiento acústico, el control del ruido de inmisión sonora, las vibraciones o el diseño de la reverberación de un recinto.
Todo con la misma filosofía, porque al fin y al cabo siempre se trata del mismo fenómeno, lo único que cambia es la forma en que se percibe o el medio por el que se propaga.
